La fibrosis pulmonar idiopática, o IPF por sus siglas en inglés, es una enfermedad en la que el tejido pulmonar se va cicatrizando de forma progresiva e irreversible. Con el tiempo, el pulmón pierde su capacidad de expandirse y de intercambiar oxígeno.
¿Por qué se llama idiopática?
Idiopática significa que no se conoce la causa exacta. Aunque hay factores de riesgo como el tabaco, el reflujo gastroesofágico, ciertos virus y la exposición a polvo de madera o metales, en la mayoría de casos no se puede identificar un factor único responsable.
¿A quién afecta?
Principalmente a hombres mayores de 60 años, aunque puede afectar a mujeres y a personas más jóvenes. El diagnóstico promedio se hace a los 65-70 años.
Síntomas: lentos e insidiosos
La disnea de esfuerzo progresiva es el síntoma principal. Al principio solo al hacer ejercicio intenso, luego al caminar, finalmente en reposo. También es frecuente la tos seca persistente. Muchos pacientes atribuyen estos síntomas al envejecimiento o al desacondicionamiento físico, lo que retrasa el diagnóstico.
¿Cómo se diferencia del EPOC?
En la espirometría, el EPOC muestra un patrón obstructivo mientras que la fibrosis muestra un patrón restrictivo. La tomografía de alta resolución es fundamental para el diagnóstico de fibrosis.
¿Tiene tratamiento?
No tiene cura, pero existen medicamentos antifibróticos aprobados que pueden frenar la progresión de la enfermedad. El diagnóstico temprano es fundamental para empezar el tratamiento antes de que el daño sea extenso. La rehabilitación pulmonar mejora la calidad de vida y la tolerancia al esfuerzo.