La minería de oro en Ecuador, especialmente en las provincias de El Oro y Zamora Chinchipe, involucra a miles de trabajadores formales e informales. Los riesgos para la salud respiratoria son múltiples y en muchos casos se subestiman.
Polvo de sílice: el riesgo principal
La perforación y trituración de roca libera partículas de sílice cristalina que se depositan en el pulmón y producen silicosis. Es la enfermedad ocupacional más frecuente en mineros y es irreversible. La protección respiratoria adecuada y la ventilación en los túneles son fundamentales para prevenirla.
Vapores de mercurio: el riesgo invisible
En la minería artesanal y de pequeña escala, el mercurio se usa para amalgamar el oro. Cuando se calienta la amalgama para separar el oro, se liberan vapores de mercurio que se inhalan directamente. La toxicidad del mercurio afecta principalmente al sistema nervioso, pero el pulmón también recibe daño directo con exposiciones agudas.
Cianuro en el procesamiento
El proceso de cianuración para separar el oro puede liberar vapores de cianuro de hidrógeno, especialmente si el pH de la solución no se controla adecuadamente. La exposición aguda a vapores de cianuro puede causar daño pulmonar grave.
Polvo de diesel: un riesgo subestimado
Los motores diesel en túneles y plantas de procesamiento emiten partículas finas y gases tóxicos. La exposición crónica al diesel está clasificada como cancerígena para el pulmón por la Organización Mundial de la Salud.
¿Qué debe hacer un trabajador minero?
Exigir protección respiratoria adecuada al empleador. Hacerse evaluaciones médicas periódicas que incluyan espirometría y radiografía de tórax. Reportar cualquier síntoma respiratorio nuevo, especialmente tos persistente o falta de aire. No normalizar el cansancio o la disnea como consecuencia del trabajo físico.